Una vez terminada la etapa de la mezcla de todos los ingredientes del abono y
controlada la uniformidad de la humedad, la mezcla se extiende en el piso, de tal
forma que la altura del montón no sobrepasa los 50 cm. Algunos recomiendan
cubrir el abono con sacos de fibra o un plástico durante los tres primeros días
con el objetivo de acelerar la fermentación. La temperatura del abono se debe
controlar todos los días con un termómetro, a partir del segundo día de su
fabricación. No es recomendable que la temperatura sobrepase los 50 C.
La temperatura en los primeros días de fermentación tiende a subir a más de 80
C, lo cual no se debe permitir. Para evitar temperaturas altas se recomienda
hacer dos volteadas diarias, una por la mañana y otra por la tarde. Todo esto
permite dar aireación y enfriamiento al abono hasta lograr la estabilidad de la
temperatura que se logra el quinto y el octavo día. Después se recomienda dar
una volteada al día.
A los 10 a 15 días, el abono orgánico fermentado ya ha logrado su maduración y
la temperatura del abono es igual a la del ambiente, su color es gris claro, seco,
con un aspecto de polvo arenoso y de consistencia suelta.
